Fue casi al final de una tarde de verano, cuando del sol solo nos queda esa maravillosa mezcla de colores del crepúsculo, que me despedí de ti. Estabamos los dos sentados en una terraza con toda la perfecta bahia de Acapulco a lo lejos y con unos mariachis cantándonos esta canción. Nos recuerdo sentados, tu con tu vestido blanco, con una margarita en la copa y yo mirándote a los ojos, pero me es imposible recordar tu cara. No se quien eras. Toda mi vida he intentado encajar todas vuestras caras con esa cara, pero me ha sido imposible.
Ya solo me queda ese recuerdo y no creo que vuelva ni a verte ni tampoco que vuelva a Acapulco. Pero para siempre estará en mi memoria esta canción, es triste, pero así es la vida.
sábado, 10 de septiembre de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
martes, 11 de enero de 2011
Los ojos del cielo

Nosotros, después de setecientos años,estamos dispuestos para el viaje, ya no necesitamos de nuevos mapas, todos están detras de nuestros ojos.
Si quereis , podemos embarcar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)